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Treinta Denarios. E1.B (Zion): Responsabilidad

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Deke:
Calabria, Idunne, Artemis, Khalanos


http://www.youtube.com/v/NYphi7vVcgM
Zion, zona de viviendas
09.34 a.m.
Vuestros hogares se encuentran a una altura intermedia de las torres de Zion. [Podéis vivir solos, acompañados de otros miembros de la tripulación, con amigos...a vuestro gusto]. A esta profundidad de subsuelo la luz de la mañana no os alcanza, pero la luz artificial se intensifica para ayudaros a ordenar vuestro ritmo de sueño.

Es hora de desayunar algo consistente para prepararos para unas cuantas horas de trabajo. Os habéis citado a las 10.00 arriba, en el puerto, para reparar una pequeña brecha en el casco de popa de la nave. Os la abrió un Centinela la semana pasada en una persecución. Desde hace un tiempo parece que la vigilancia de los túneles se ha multiplicado.

Por suerte, la comida aquí es mucho más completa que vuestras raciones en la nave. No puede competir en calidad con la de Matrix, pero siempre es un placer volver.

[Especificad en vuestro siguiente post o en un MP vuestro inventario.]

Idunne:
"Amanece".

Son las siete de la mañana y me preparo el desayuno, tras rezongar unos minutos más en la cama. Hoy no parecía un día especialmente interesante. La radio informa de diferentes cosas a las que no presto atención mientras miro al vacío.

Tras tomar la pasta nutritiva (más sabrosa que la que hay en la nave), me ducho y me preparo para salir. Se tardan aproximadamente quince minutos desde mi casa al Puerto donde está la Heimdall, así que voy con tiempo más que de sobra. Aprovecho y hojeo algún libro para hacer tiempo, y, cuando son las nueve y media me encuentro tan enfrascado en mi propio pensamiento que ni el reloj, que había programado para esa hora, es capaz de despertarme salvo cuando acaba de pitar.

Me pongo ropa de trabajo: Un mono negro y unas botas cómodas. No vamos de misión, sino a arreglar una brecha. Aún así, cojo la chapita identificativa de "Capitán", para que me dejen acceder al puerto de la nave.

Llego a las 9.57 al puerto, donde ya está esperando Coder. La saludo con una sonrisa.

- ¡Hola, Coder! ¿Qué tal?

Tras el saludo, espero unos segundos y digo:

En cuanto vengan Bear y Da Vinci entramos a echarle un ojo a la nave.

Calabria:
La luz artificial entra por la diminuta ventana del aún más diminuto apartamento, cuya habitación principal parecería inhabitada si no fuese por el ordenador que ronronea con la pantalla apagada en una esquina. El dormitorio es otro cantar: no hay armario, solo un catre y ganchos en las paredes de los que cuelga la ropa.

8:30, suena el despertador. Ducha rápida, 10 minutos. Me visto con camiseta negra, pantalones cargo oscuros y botas. Abro uno de los armaritos de la cocina-comedor y cojo un bote al azar, que caliento durante unos minutos. Reviso el reloj de muñeca. Voy con tiempo, así que enciendo la pantalla del ordenador e introduzco la contraseña.
8:50, como delante del ordenador, mientras reviso el código que dejé a medio anoche. No aparto la vista de la pantalla y mi mano derecha alterna entre el teclado y la cuchara.
9:10, hora de ir saliendo si no quiero llegar tarde. Cojo la mochila del cuarto y reviso que está todo: los tres cuadernos de notas, el disco duro, llaves, gafas de sol. Faltan los destornilladores pequeños. En la bolsa de deporte, los debí dejar ahí ayer después de arreglar el circulador de aire de BigSis. Los cambio a la mochila, me pongo las gafas de sol y salgo.

Camina por las abarrotadas calles de Sión mirando a un punto fijo, al frente, siempre al frente, pegada a las paredes, eligiendo el recorrido más libre de transeúntes. Con prisa, sin parar ni fijar la vista en nada. Al llegar al puerto se dirige hacia la nave y tras rodearla se para al lado de la brecha y la examina detenidamente, mientras acaricia de forma mecánica el casco.

9:55, aún no ha llegado nadie. Normal. Oh, por ahí parece que llega Click.


--- Cita de: Idunne en 30 de Noviembre de 2011, 01:37 ---- ¡Hola, Coder! ¿Qué tal?

--- Fin de la cita ---
- Bien
Le sonrío casi sin pensarlo. Me resulta agradable este tipo.


--- Cita de: Idunne en 30 de Noviembre de 2011, 01:37 --- En cuanto vengan Bear y Da Vinci entramos a echarle un ojo a la nave.

--- Fin de la cita ---
No es una pregunta, pero supongo que es de buena educación contestar algo.
- De acuerdo, aunque creo que el daño es más superficial que otra cosa.

Artemis:
-¡Despierta memo!¡ Llegas tarde otra vez!

Le tira una taza de latón a la cabeza.

-¡AaahAaaaaah!

Me caigo de la litera. Auch. Esta Hilda siempre igual de sutil. Miro la hora. 8:45. Mierda. El despertador ha vuelto a estropearse. Tarde otra vez. Miro a mi compañera de habitación. Parece estar trabajando en algún tipo de artefacto antiguo. Nunca entenderé que vé en esos cacharros.

-¿No podías haberme despertado antes?-
Digo mientras olisqueo la ropa para encontrar algo limpio.

-¿Que soy?¿Tu niñera? Búscate un despertador nuevo. Yo tengo mejores cosas que hacer que cuidar de ti.-
Ni siquiera levanta la vista de su trabajo. Es inútil discutir con ella. Encuentro una camiseta blanca sin mangas y unos pantalones militares que no huelen demasiado mal. Me visto a toda prisa y le pongo el despertador en la mesa a Hilda.

-Echale un vistazo a ver que le pasa. Sabes que le tengo cariño
Había sido un regalo de  la mujer que le había sacado de Matrix. No había vuelto a verla y ni siquiera sabia su nombre. El despertador era lo único que me quedaba. ¿Que seria de ella?

-Te mimo demasiado. Corre, o se van sin ti.
 Me lanza una mirada tierna. No hay quién entienda a las mujeres. Cojo una taza del desayuno y una especie de galleta y me pongo en camino. Cerca del puerto hay unos chavales trasteando con un motor viejo. Me recuerdan tanto a mi. Sus vidas son aún mas duras que la que fue mi existencia en Matrix, pero a ellos les queda esperanza. Tenia que dar lo mejor de si mismo. Sigo andando mientras doy cuenta de la “galleta” y pego un sorbo de la taza. No era café, pero estaba caliente y le serviría para espabilarse. Algo es algo. Cuando alcanzo a ver el puerto veo que el capitán y Coder ya me están esperando junto a la Heimdall. Falta a Da Vinci. Bueno, al menos esta vez no soy el último. Me acerco con la mejor de mis sonrisas y  exclamo:

-¡Buenos dias!

Idunne:
Después de charlar un rato con Coder, y dándome cuenta de que ya iba siendo tarde (10.15), digo:

- Bueno, se va haciendo tarde y nadie viene. ¿Te parece si vamos entrando y vamos preparando las cosas?

Antes de que le de tiempo a articular palabra, me percato de una mancha verdiblanca que se acerca con toda tranquilidad a la nave.

- Mira, parece que viene por ahí Bear. ¡Eh, Bear!

Le echo una mirada algo reprobatoria. Había que mantener un poco el espíritu de autoridad.

- Anda que... Llegas quince minutos tarde, Bear. ¿Otra vez el despertador? - Cambio la actitud y pongo una sonrisa en el gesto -Bueno, por esta vez te libras, que Da Vinci llega más tarde que tú. ¿Todo bien?

Comienzo a andar hacia la nave, esperando que me acompañen.

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