Autor Tema: Proyecto Bardha: Ubura  (Leído 9949 veces)

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Re: Proyecto Bardha: Ubura
« Respuesta #10 en: 23 de Septiembre de 2009, 12:37 »
26.04.2009, 17:11

Cosmogonía II: "El Pacto"




Cosmogonía II: "El Pacto"



Altan vio como su bello y próspero reino era asediado por los que hasta ahora eran sus aliados, que se habían vuelto contra él movidos por la envidia. Pero Altaria era la fortaleza por antonomasia, así que los guerreros se estrellaron contra sus muros como olas que chocan contra una roca. No obstante, aquellas arremetidas parecían no tener fin, y por cada hombre aplastado contra la inexpugnable, otro parecía ocupar su lugar.

Pero, como suele pasar, con el paso de los años sus enemigos ingeniaron nuevas máquinas de guerra con las que sobrepasar las defensas, y domaron a bestias que podían echarlas abajo con su brutal fuerza. Poco a poco, sus rivales fueron mermando las ya mermadas defensas, y se colaron en la ciudadela. Aquella fue la peor época, ya que sus gentes corrían atrapadas entre las espadas propias y las enemigas, mientras morían en la calles o cosas aún peores.

Los soldados altarianos defendieron con valor y ferocidad su tierra, pero estas dos cualidades no bastaban, y fueron masacrados por la propia superioridad numérica de los asaltantes. Desesperado, Altan imploró a los Dioses misericordia, pues no imaginaba mayor deshonra para su linaje que el ver arder su reino desde la balconada de sus aposentos.

Pero nadie contestó.

Los invasores llegaron hasta las mismísimas puertas del trono, y el monarca lo vio todo perdido. Llorando, señaló al cielo y maldijo a los Dioses que le habían dado la espalda, mas, justo cuando ya no había esperanza, los guerreros se retiraron. Confuso, el rey abandonó su fortaleza medio derruida, y cruzó las calles atestadas de cadáveres putrefactos. Caminó hasta las mismas murallas y lo que vio le provocó una gran satisfacción. A lo lejos, los asesinos se mataban entre ellos.
Pero para el corazón compungido de Altan aquello no era suficiente, y un sentimiento de rabia surgió desde sus entrañas, le subió por la garganta quemándole como pura bilis y escapó en forma de grito iracundo; clamaba justicia por sus hombres, por sus tierras, y por su honor.

- ¿Ansías venganza? - Preguntó con una extraña voz a su lado. Sobresaltado, se giró con la mano ya en la empuñadura, dispuesto a abrir en canal al desgraciado. Pero, para su sorpresa, no se encontró con un hombre de armas, sino con una figura delicada que se ocultaba tras una capucha. - Tu reino está arruinado, ¿no reclamas venganza?

Altan abrió la boca para contestar, pero su interlocutor fue más rápido.
- No importa quién sea yo. - Dijo, como leyendo su pensamiento. - Puedo proporcionártela.
- ¿Qué pides a cambio? - Inquirió por fin él.
- ¿A cambio? - Repitió la figura. - Nada, o por lo menos nada que no puedas darme.

Dicho esto, la figura echó a andar de vuelta a la ciudadela. Intrigado, el hombre la siguió. Una vez llegó a lo que antes había sido una plaza preciosa, con una fuente de agua cristalina en su centro, de donde ahora sólo manaba sangre, elevó los brazos. Una súbita ráfaga de viento lo azotó y le enmarañó los cabellos. Altan se llevó las manos a la cara y los retiró, pero al hacerlo, dio un chillido; allí, delante suya, unas criaturas que parecían haber surgido de las propias sombras se alzaban y los contemplaban en un mortuorio silencio.

Eran de un negro tan intenso como él nunca antes había visto, y poseían unos pequeños ojos blanquecinos que ardían con un fuego enloquecedor. El monarca dio un paso hacia atrás, aterrado.
- He aquí tu ejército. - Y señaló a las criaturas huine. Altan pareció recomponerse y se acercó un poco a su anónimo aliado.
- No son suficientes. - Dijo, mirando a la veintena de seres.
- No hacen falta más. - Aseguró la figura y se acercó a uno de ellos. Elevó una mano hacia el más cercano, y este se agitó con su caricia, como lo haría una mascota. Altan, un poco más confiado, se acercó a ellos y de repente, el miedo que le inspiraban se convirtió en gozo, ya que aquel sería el mismo miedo que les inspirarían a sus enemigos.
- Perfecto. - Asintió, y una sonrisa se dibujó en su mancillado y viejo rostro. - Adelante.

Haciendo caso a la orden, los seres avanzaron como flotando por las calles, en el mismo silencio absoluto con el que habían esperado. Salieron de la fortaleza, y se perdieron en el horizonte, que ardía anaranjado producto de la puesta de sol.


Pasaron los días, y desde su balconada, Altan contempló la muerte de todos aquellos traidores a manos de las sombras, que realizaban su trabajo con una eficiencia pavorosa. Y, durante todo este tiempo, la figura embozada no se había apartado de él. Le seguía, y respondía si él le preguntaba, pero no comía ni bebía, ni parecía dormir. En otras circunstancias, el rey hubiera desconfiado, pero en su corazón sólo había sitio para la venganza. Cegado estaba.

Finalmente, una noche tan oscura que apenas se veía nada más allá de la débil luz de las antorchas, los siervos regresaron. Altan los contempló con satisfacción desde lo alto de las largas escaleras aterciopeladas. Su compañero se acercó a uno de ellos y regresó con noticias.
- Todos tus enemigos han muerto. - Anunció. - Sus cuerpos yacen en las llanuras, y en los bosques, donde mis vástagos les han arrebatado la vida.
- ¿Qué hay de sus reinos? ¿Qué hay de sus habitantes? - Preguntó, furioso.
- ¿Acaso queréis su total destrucción? - Preguntó al cabo de unos instantes.
- Sólo quiero provocarles el mismo daño irreparable que ellos me han hecho a mí. - Sentenció.
- Que así sea. - Respondió.

Y así, su compañero le enseñó algo a lo que llamó "magia", y resultó ser que Altan era un aprendiz muy habilidoso. Pronto, dominó la furia del Fuego, la rapidez del Viento, la fortaleza de la Tierra, y la fluidez del Agua. No obstante, aquello no fue suficiente para saciar su sed de venganza.

La figura, sorprendida por sus progresos, decidió concederle "el don", y el monarca rió, pues los dones sólo podían darlos los Dioses que le habían abandonado. No obstante, algo de cierto había en sus palabras, ya que aquel don al que llamaba Éter le había conferido tal maestría en los demás elementos, que ahora podía manipularlos a su antojo, de una forma mucho más intensa y destructiva de lo que lo había hecho hasta ahora.

Contento por fin, salió de su bastión y caminó hasta la llanura donde descansaban los restos de aquellos que habían sido lo suficientemente estúpidos como para enfrentarse a él. Acompañado por su inseparable aliado, Altan desató una furia incontrolable.
Los océanos se agitaron, e inmensas olas golpearon las costas y hundieron navíos. Los vientos soplaron huracanados y arrancaron árboles y casas de cuajo. La tierra tembló como nunca antes lo había hecho y se separó, tragándose ciudades enteras. Los volcanes entraron en erupción y gigantescas lenguas de fuego rociaron el suelo, carbonizando a toda criatura viviente, mientras densas columnas de humo negro y venenoso asfixiaban a los demás.

Todo fue un Caos, y en medio de él se encontraba el rey sin reino.
- Perfecto. - Dijo, y cerró los ojos con satisfacción. - Ahora sentís lo mismo que yo siento.

Y agitó las manos, pero aquellos fenómenos no se detuvieron. Consternado, se giró hacia su maestro.
- ¿Qué ocurre? - Preguntó. - ¡No puedo pararlo!

La figura dejó entonces caer su capa hacia atrás, y Altan descubrió con sorpresa que su aliado no era ni más ni menos que una bella mujer de piel oscura, casi tan negra como las criaturas-sombra.
- ¿Quién eres? - Farfulló. - ¿Qué eres?

Las gélidas carcajadas que soltó se le clavaron como puñales en el pecho.
- Pobre idiota, ignorante de tus propios límites. - Exclamó. - ¿No querías venganza? Pues aquí la tienes.

Altan la miró con desprecio, y entonces comprendió que había sido engañado. Elevó una mano, dispuesto a acabar con ella, pero se produjo un destello y salió despedido hacia atrás con fuerza. Cayó al suelo y se encogió de dolor.
- ¿Acaso crees que puedes dañar a un Dios? - Se mofó. El hombre abrió mucho los ojos y separó los labios, pero no escapó ningún sonido de ellos.

Un par de charcos negros surgieron a cada lado del ser, y borbotearon. Cuando la neblina se disipó, el hombre contempló a dos figuras encapuchadas.
- Ya está, hermana. - Dijo la voz armónica de uno de ellos. - ¿Qué hacemos con él?

La mujer de ébano se acercó hasta Altan, que se encontraba agazapado cual animal, muerto de miedo.
- Ha llegado la hora de me cobre nuestra deuda. - Y uno de sus dedos se acercó con una lentitud enloquecedora hacia él.
Su piel ardió, y el monarca se hundió contra el suelo mientras se llevaba las manos a las costillas, que amenazaban con reventar. El dolor insoportable duró unos insufribles segundos.
- Te llamarás Harkan, y serás nuestro heraldo. - Dicho esto, se dio la vuelta y desapareció entre la furia de los elementos junto con las otras dos figuras.

Altan intentó levantarse, pero cayó al suelo.
- ¡No! - Exclamó con lágrimas en los ojos mientras era devorado por una negrura tan densa como la noche. - ¡¡No!!
« última modificación: 06 de Julio de 2010, 01:54 por Wind_Master »
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Re: Proyecto Bardha: Ubura
« Respuesta #11 en: 23 de Septiembre de 2009, 12:40 »
26.04.2009, 19:35

Ostras, ostras.
Qué interesante.

Con que ese es el origen de nuestro Harkan. Oye, para evitar malentendidos, recuerda que algunos ya hemos dado dos pinceladas sobre este personaje (aunque ya lo has leído). En [Mitología]: El Libro de Avishira (capítulo II) {Se agradecen críticas} digo:

    Cita
    El señor absoluto del Caos tenía el nombre de Harkan, y su forma física era la de un caballero envuelto en llamas con una gran corona de hierro.



Sobre la historia. De momento, me parece que vas muy rápido. No parece un relato como tal, sino una introducción o un resumen, a la espera de que el verdadero relato (más pausado) comience).

Una cosa. El color azul no hace buen contraste (yo lo he leído en un documento de word). Pon otro color.

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Re: Proyecto Bardha: Ubura
« Respuesta #12 en: 23 de Septiembre de 2009, 12:40 »
26.04.2009, 22:44

Cuando a uno le viene la inspiración, tiene que aprovecharla, Master :P

Y no te preocupes, tengo en cuenta lo que has dicho tú sobre la forma de Harkan, esto es sólo el preludio de los Altos Señores, más que nada, para mostrar como los corrompieron las Lágrimas Negras.

PD: Para que nadie se confunda, ese mundo no era Bardha, por si en algún momento alguien ha pensado lo contrario.

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Re: Proyecto Bardha: Ubura
« Respuesta #13 en: 23 de Septiembre de 2009, 12:41 »
30.04.2009, 19:11

Pues por ahora está bastante bien. Me gustan estas sombras, la verdad. Espero a que continúes.

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Re: Proyecto Bardha: Ubura
« Respuesta #14 en: 23 de Septiembre de 2009, 12:43 »
24.07.2009, 14:58

Cosmogonía III - "A través de la bruma"


No sabía por qué, pero desde hacía algún tiempo, Van había comenzado a tener sueños sobre panoramas caóticos, donde no había cielo ni suelo. Donde los elementos estaban revueltos y chocaban entre sí, provocando explosiones y esparciendo sus esencias por toda la visión.

Una persona normal no le habría dado mayor importancia, pero para Van eso no era tan fácil, pues él era un Soñador. Había nacido con el don, y desde entonces, ninguno de sus sueños se había equivocado. Lo recordaba perfectamente: había ido con su padre a recoger leña en una calurosa tarde de primavera. El viento, cargado de los aromas de las flores recién nacidas, le golpeaba en la cara y lo amodorraba, de modo que el pobre niño había terminado cayendo presa del sueño. En una holgura de un viejo tronco se había acurrucado y se había quedado dormido. Durante esa pequeña siesta, Van había soñado con una aldea envuelta en llamas y gentes desesperadas que gritaban nombres familiares, mientras los cuchillos y las espadas desempeñaban su trabajo.

Se había levantado confuso por la pesadilla, mas no le había dado mayor importancia. Llamó a su padre, pero al no encontrarlo, decidió volver solo a su casa, temiendo una gran reprimenda por haberse perdido. Su sorpresa fue que, al llegar al borde del bosque, un olor a quemado le había asaltado. Alzó la vista y comprobó con horror como una densa columna de humo se alzaba sobre su propia aldea. Corrió, vaya que si corrió, pero para cuando llegó allí ya no había nada sobre lo que llorar; todo había sido consumido por el fuego.
A partir de ahí, todo cuanto Van había soñado, como si de una fiable predicción se tratara, se había cumplido en mayor o menor medida. Por eso, tales visiones sobre un lugar que él tenía la certeza de que existía, le provocaban un gran desasosiego.

Un día frió de invierno, mientras recorría el sendero pedregoso, un latigazo mental lo había postrado de rodillas y lo había hecho entrar en un estado de trance.

“Sumergido en la asfixiante esencia de Padre, todo lo que era y había sido Altan fue devorado por la oscuridad. El Caos infectó su alma dolorida por completo, de una forma irreversible.”

La voz le llegó de todos lados y de ninguno en concreto. Van apenas sabía leer y escribir, y estaba seguro de que en los pocos libros que habían pasado por sus manos, no se encontraban entre sus páginas los nombres que acababa de oír. No obstante, tenía la certeza de que aquello era verdad. Como corroborando sus pensamientos, apareció entre la bruma un hombre que estaba atrapado en un charco de aspecto asqueroso que a él se le antojó fango.

“Y así, consumido de ira, vergüenza y odio hacia sus nuevos amos, resurgió de sus cenizas cual ave fénix como Harkan, Señor Absoluto del Caos.”


Y efectivamente, el charco comenzó a removerse y bullir como si tuviera vida propia. Se estiró y adoptó mil formas antes de comenzar a crecer hacia arriba como una planta oscura y maligna. Antes de que Van pudiera comprender lo sucedido, de allí había surgido una figura totalmente negra, pero de un aspecto tan frágil como un pétalo de flor. La criatura se miró en silencio durante unos instantes, y cayó de rodillas al suelo. Sollozó algo y elevó sus brazos, al tiempo que un desgarrador grito colmaba el aire.

Tan rápido como la pesadilla había surgido y se había desarrollado, se esfumó. Quedó flotando en medio de la nada, profundamente confundido. Permaneció allí durante una eternidad, cuando le pareció distinguir algo entre la espesa niebla.
- ¡Eh! – Gritó. – ¿Eres otro soñador? – Preguntó casi con vergüenza, pues no sabía si un soñador podía penetrar en la visión de otro.

La silueta se agitó, pero no respondió nada.
- ¿Eres tú quién me estaba susurrando? – Continuó. - ¿Qué significa todo esto?
- . . . U-BU-RA . . . – Murmuró con una voz débil.
- ¿Qué? – Inquirió.
-  . . .UBURA – Repitió.
- ¿Ubura? – Dijo extrañado. - ¿Eso qué es?
- Encuentra Ubura . . . Encuéntrame . . .  a mí. – Murmuró y desapareció sin más.


Van se despertó con la cara pegada a la hierba helada. Se incorporó y se masajeó las piernas, donde había perdido la sensibilidad debido al frío.  Nada de aquello tenía sentido; Caos, Altan, Ubura . . . esos nombres no significaban nada para un leñador como él, pero sabía que era lo único que tenía.  También se preguntó si le acababa de ser revelada su búsqueda como soñador, una importante empresa que le ocuparía el resto de sus días, designada por los mismos dioses.
Se levantó, se sacudió la suciedad de sus ropajes y tomó una decisión; fuera o no aquella su búsqueda, estaba seguro de que las pesadillas no cesarían hasta que desentrañase su significado. Y no le gustaba la idea de obsesionarse hasta llegar a enloquecer como les había pasado a algunos.
- Ubura . . . – Repitió para sí mientras encogía los hombros.
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Re: Proyecto Bardha: Ubura
« Respuesta #15 en: 23 de Septiembre de 2009, 12:43 »
25.07.2009, 01:41

Bueno, espero más para intentar entender del todo lo que estas creando. De momento tengo estas pregutnas, si estan conestadas en otras cosmologías decidmelo y ya las leere.

Ubura no tiene lugar en el mapa de bardha, no?.

Ahora bien, hablaste de 3 lagrimas oscuras, una de ellas aun no tiene nombe ni has hablado de su aspecto, si es así me lo he saltado :S.

De momento hay que deducir, q la diosa del eter es la sombra hembra, y que los 3 sigen el mensaje de Caos por el Miltiuniverso, o lo que sea. Pero lo que es la cosmologia sobre estos individuos y Bardha no la has echo aun verdad?. O esta dentro de lo que escribio Khram?. Es decir, las sombras son los que crearon a los Señores de Caos e intentaron hacerse con bardha y ahora que han fracasado estan escondidos en Ubura?.

Sin duda has cogido un tema complicadete, tienes muchas cosas que explicar :P. En fin, espero más.

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Re: Proyecto Bardha: Ubura
« Respuesta #16 en: 23 de Septiembre de 2009, 12:43 »
25.07.2009, 15:14

    Cita de »arkantos_elgrande«
    Bueno, espero más para intentar entender del todo lo que estas creando. De momento tengo estas pregutnas, si estan conestadas en otras cosmologías decidmelo y ya las leere.

    Ubura no tiene lugar en el mapa de bardha, no?.



Es subterránea. Aunque no se sabe exactamente dónde está.

    Cita
    Ahora bien, hablaste de 3 lagrimas oscuras, una de ellas aun no tiene nombe ni has hablado de su aspecto, si es así me lo he saltado :S.



Está todo en la Comogonía I.

    Cita
    De momento hay que deducir, q la diosa del eter es la sombra hembra, y que los 3 sigen el mensaje de Caos por el Miltiuniverso, o lo que sea. Pero lo que es la cosmologia sobre estos individuos y Bardha no la has echo aun verdad?. O esta dentro de lo que escribio Khram?. Es decir, las sombras son los que crearon a los Señores de Caos e intentaron hacerse con bardha y ahora que han fracasado estan escondidos en Ubura?.



1º : Efectivamente, la encapuchada era Ch´taren, por eso pudo enseñarle la magia y concederle el éter a Altan.
2º : Es justo la que viene ahora. Decidí empezar por el principio de todo; la formación del Multiverso y Padre, las Lágrimas Negras que son los dioses del Caos, y ahora los Altos Señores.
3º : Escondidos no es la palabra. Casi todos los huines regresaron a su plano natal cuando terminó la guerra, pero Ubura rezumaba una gran energía residual producto de haber sido el cuartel general del Caos en Bardha, por lo que muchos de ellos se quedaron allí, atraídos por esa energía.


    Cita
    Sin duda has cogido un tema complicadete, tienes muchas cosas que explicar :P. En fin, espero más.



Sin duda, pero creo que es más emocionante así. ;)

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Re: Proyecto Bardha: Ubura
« Respuesta #17 en: 23 de Septiembre de 2009, 12:44 »
25.07.2009, 17:08

Estonces supongo que la primera de las lagrimas sera esta:

El chico se fijó en una nota al pie de la ilustración, que rezaba algo así como "Naghassiraz, la Matriarca".

es q en un pirncipio como decía lo de que parecía una larba y que por su utero salían las sombras, creí que era la que había parido a las 3 lagrimas jajaja, pero ya lo entiendo. Naghassiraz da vida a nuevas sombras que seran sus esbirros, perfecto.

Continua cuando puedas.

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Re: Proyecto Bardha: Ubura
« Respuesta #18 en: 23 de Septiembre de 2009, 12:44 »
28.07.2009, 01:35

Me los he leído todos por fin. Pinta extremadamente interesante, además toca (a fondo) una parte de la historia de Bardha en la que ninguno habíamos profundizado, y eso lo hace muy difícil para ti y por lo tanto muy divertido de leer para nosotros. Debo decir que has tratado un tema complicadísimo y el resultado es excelente, así que sólo queda pedirte que continues cuanto antes.
Me gusta lo de ir cambiando de personaje una y otra vez y a la vez describir la evolución de estas sombras. Estoy impaciente por ver exactamente cuál es su situación en Bardha y su impacto en este mundo que estamos creando.

La única pega que puedo poner es que quizá Altan es demasiado rencoroso y vengativo. Entiendo que lo pueda ser mucho, pero quizá se pasa de la raya, porque mira que no es raro encontrarte a un acompañante como el que se encuentra y no hacerle preguntas; y no sólo eso, si no además confiar en él para cosas importantes y concederle un deseo referente a ti. Joé, qué peligro.
Aún así, se me ha hecho muy llevadero, así que mi queja no lo es tanto.

Eso, que pases buen verano y que a ver si encuentras un rato para darle a esto entre capítulo y capítulo de tus Siete Pecados. ;)

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Re: Proyecto Bardha: Ubura
« Respuesta #19 en: 23 de Septiembre de 2009, 12:45 »
28.07.2009, 13:47

Cosmogonía III - "A través de la bruma, parte 2"



Un caluroso mediodía de verano, mientras recorría un sendero polvoriento rematado por plantas resecas, había decidido hacer un alto en su viaje y guarnecerse del fulgor del astro. Había salido del camino y se había recostado bajo la sombra de un gran árbol, que a pesar de su antigua profesión, no llegó a reconocer, por lo que dedujo que se encontraba muy lejos de sus tierras.

Tal y como había pensado, los extraños sueños no cesaron. La mayoría de las veces veía paisajes tan surrealistas como aquel que no tenía cielo ni suelo, otras veces eran grutas oscuras inundadas de podredumbre, o desiertos de arena blancuzca sin fin, pero de vez en cuando soñaba con desconocidos personajes, casi siempre con destinos fatales.

Por precaución, pues no sabía cuánto podía llegar a recordar su memoria y si podría ser importante para su viaje, había tenido la idea de anotar todo lo que veía en un cuaderno que había adquirido. Compensaba su falta de vocabulario y poca soltura al escribir con una recién descubierta habilidad para dibujar, que parecía haber estado dormida durante toda su vida.
Así, aquellos seres que casi parecían humanos se volvían un poco más reales y cercanos en sus bocetos. Mientras divagaba, abrió su vieja mochila de viaje y extrajo el susodicho. Había adquirido la costumbre de repasar lo que iba escribiendo en su diario cada vez que descansaba, y esa vez no fue una excepción.

“A pesar de que Harkan fue el primer y más poderosos Señor del Caos, no era el único.

Zuh “el Malhechor”, como era conocido comúnmente, había sido un poderoso guerrero vitonita. Cuando el Caos infectó su bello planeta natal, había liderado a sus hermanos en una batalla furiosa y sangrienta, pues los vitonitas tenían fama de ser una civilización belicosa y orgullosa a partes iguales, pero poco pudieron hacer contra un enemigo que no conoce el miedo, ni siente la necesidad de dormir o descansar.

Una tras otra, las ciudades fueron sucumbiendo al avance inexorable de las criaturas Huine. Aún con su mundo perdido y derrumbándose a su alrededor, el héroe no había perdido la esperanza de dar muerte al que la había traído. Masacró a cientos de enemigos con su espada hasta llegar al Señor del Caos, y una vez cara a cara, se batieron en un duelo de proporciones épicas. Mas, el encomiable esfuerzo y arrojo de Zuh nada pudo hacer contra la maestría y el poder de Harkan, y en un descuido producto de su aflicción por la muerte de sus hermanos y todo aquello que amaba, fue decapitado por el filo enemigo.

Harkan sonrió y se dio la vuelta, dispuesto a marcharse, cuando algo le hirió profundamente en un hombro. Asombrado, se dio la vuelta y comprobó que la repentina pérdida de la cabeza no le había impedido continuar luchando a aquel bravo votonita. En ese momento, el Señor supo que estaba ante un rival excepcional, y que su pérdida suponía un terrible desperdicio.

Está claro que Zuh hubiera preferido mil veces la muerte que lo que aconteció después, pero su destino estaba escrito muchos eones antes de que él naciera. El Señor del Caos elevó los brazos y rogó a sus amos que le perdonasen la vida y le concedieran el don. En respuesta a su llamada, las criaturas Huines cercanas se abalanzaron sobre él, pero hicieron falta más de cien sombras para inmovilizarlo. El resto de los subordinados del Señor alzaron sus cabezas al cielo y comenzaron a emitir un sonido chirriante e insoportable, como si estuvieran vibrando.

Los cielos rojizos de Vitonia se abrieron y por ellos fluyó un torrente de la esencia caótica de los invasores, parecido a una gigantesca serpiente negra que reptaba y descendía peligrosamente hacia él. Impotente, el héroe quedó empapado de la sustancia por completo.
Sólo cuando toda la esencia de Padre fue absorbida por su piel, Zuh dejó de ser un vitonita. De repente, los esbirros que lo mantenían preso volaron por los aires, producto de la furia del nuevo Señor del Caos.
- Ahora sirves a un propósito mucho mayor. – Dijo Harkan, empequeñecido por el tamaño que había alcanzado. – Reduce a cenizas toda la creación. Haz que Padre se sienta orgulloso.

Este alzó su titánica espada y comenzó a destrozar todo cuando se ponía a su alcance, mientras su conciencia original lloraba de vergüenza antes de desaparecer para siempre. No fue hasta que el Malhechor destrozó todas y cada una de las edificaciones de su antiguo pueblo, que su furia desmedida pareció aplacarse.”



Van apartó la vista del boceto de un titán descabezado, que portaba una espada de proporciones colosales. Aquella sombra narradora le había explicado que Zuh simbolizaba la fuerza para los adoradores de algo que había llamado Éter. Ella insistía en que este conocimiento era importante, por lo que Van había apuntado unas cuantas explicaciones vagas a pie de página, aunque receloso. No obstante, se negaba a explicarle nada que se saliera del guión que constituían las visiones.

Como todavía hacía bastante calor, decidió que podía permitirse pasar otra página y zambullirse en sus recuerdos, que podía evocar con una asombrosa facilidad gracias a sus apuntes. Así, en la siguiente hoja le esperaba un intrigante ser, de piel arrugada y de aspecto anciano, en cuyos ojos ardía un fulgor misterioso.

“Yagogh el "Vigilante", era una de aquellas criaturas bendecidas por los dioses con un poder prodigioso. Ciego de nacimiento, sus ojos blancos no podían ver el mundo terrenal, pero sí el mundo Astral. Gracias a ellos, había guiado a su pueblo hacia la prosperidad, adelantándose a los desastres naturales y a los ataques por parte de las tribus rivales.

Un día, mientras contemplaba el Vacío, descubrió una figura que lo observaba en la lejanía. Cuando la conciencia de Yagogh se acercó a él, sintió una terrible turbación. Acto seguido, el otro caminante astral desapareció. El vidente regresó a su cuerpo consternado, pues aquello no auguraba nada bueno; solamente las criaturas puras de espíritu podían atravesar las brumas que cubrían el plano que constituía la esencia de toda la realidad, y él tenía la absoluta certeza de que la turbación que había sentido no había sido una casualidad.
Advirtió a sus gentes y las preparó para lo que estaba a punto de acontecer a su querido mundo. También mandó emisarios a los demás clanes, y estos, sabedores del don que poseía, aceptaron sus sospechas y dejaron a un lado las diferencias milenarias que los tenían enfrentados.

Cuentan las leyendas, pues ya nadie puede dar testimonio, que los astrónomos genan estaban orgullosos de la exactitud de sus predicciones sobre los astros y demás cuerpos celestes. Así que, cuando se produjo un eclipse solar que no se esperaba hasta setecientos cincuenta y nueve ciclos después, Yagogh y todos los demás tuvieron la certeza de que aquello era el principio del fin. Mientras contemplaban tal fenómeno, el círculo negro pareció deformarse y se estiró como si fuera una gota pegajosa de fango. Resultó que aquella gota gigantesca era Caos en estado puro, que al entrar en contacto con el plano se dividió en millones de criaturas Huines cuya ferocidad los hizo dudar en un primer momento.
Pero, advertidos como estaban, los genan alzaron sus armas e hicieron retroceder con saña a los invasores. Casi pareció que los Huines habían sido rechazados por completo y que su causa estaba perdida pero, de nuevo, el nombre de Harkan fue maldecido mil veces.

Sabedor del poder de su líder, Harkan violó las leyes místicas del plano astral y regresó a él. Allí, tal y como había previsto, encontró al anciano.
- ¿Por qué hacéis esto? – Preguntó.
- Es la voluntad de Padre. – Respondió y desenvainó su espada.

A pesar de su don, Yagogh era tan débil como parecía, así que no pudo hacer nada para protegerse. La espada del Señor lo atravesó y su sangre azul se derramó en el mundo material.
- . . . no podemos permitirlo. – Masculló

Dicho esto, lo aferró por la pechera. Harkan soltó una amarga carcajada y se dispuso a terminar el trabajo, cuando una decena de seres brumosos se le echaron encima y lo apresaron.
- ¡¿Qué cojones estáis haciendo, gusanos?! – Bramó a los repentinos caminantes astrales que había surgido de la nada en ayuda de su hermano.

Cegado por la ira, Harkan blandió su espada contra ellos, atravesando su forma espiritual, y provocándoles terribles heridas en su cuerpo físico. Cuando el último de aquello inesperados auxiliadores se convirtió en polvo, el Señor se volvió hacia su objetivo, que yacía moribundo.
- Con la muerte del último caminante. . . este plano quedará sellado para siempre. – Explicó con una amarga sonrisa en la boca.

De repente, el rostro de su enemigo cambió de una forma vertiginosa.
- Lo comprendes. . . ¿verdad? – Y tosió. – Esto no era más que una trampa. . . jamás podrás escapar de aquí, poderoso Señor del Caos.

Yagogh cerró los ojos, esperando la inminente muerte. . .  pero no había contado con la malévola astucia de su rival. Este se cortó profundamente el brazo, y de él manó un icor denso y negruzco; se acercó a su presa y le hizo beber por la fuerza su sangre ponzoñosa. El desdichado vidente se revolvió en el suelo con las manos en sus entrañas, mientras gemía en su lengua nativa. Cuando cesaron las convulsiones, la marioneta que era ahora Yagogh se levantó del suelo. Su aspecto no había variado mucho, pero Harkan podía sentir la inequívoca marca del Caos dentro de él.
- ¿Cuáles son sus órdenes, mi Señor? – Preguntó con una voz ronca y áspera.
- Sácame de aquí. – Dijo. El nuevo sirviente de las Lágrimas Negras asintió, y todo se esfumó.

Una vez más, Harkan pisaba tierra firme. Una tierra que acababa de ser conquistada, y que esperaba su inminente unión con la Oscuridad, un lugar que trascendía del tiempo y el espacio, hogar de sus Amos.”



Van despertó de repente; se había quedado dormido. Se desperezó y miró al horizonte, donde el Sol se estaba ocultando.
« última modificación: 03 de Enero de 2010, 02:58 por Wind_Master »
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<- Este huevo dragón es legendario

 

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¿Qué será ese 3% del que hablan enCatalunya? Nada grave, supongo.

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